Caterine

Antonio Orozco

Olor a sudor, a whisky y a carmín,

son las cuatro y no se distinguir,

si te habla de algún alquiler,

ni su cara vista a contraluz.

De piel morena y nombre Caterine,

dulce en su charla y en su sonreir,

casi desnuda y sin dejarte ver

lo que esconde tras esa mujer.

Cuenta una mirada perdida

por un amor de papel,

con distintos besos de almíbar.

Que salen de su boca,

mientras se vuelve loca,

temblando si la tocan, falsedad,

suspiros, sin control de calidad.

Provoca, rebota ante su boca,

cambia caricias por su majestad,

su móvil por un nuevo despertarse loca.

Rebota ante su boca.

Esconde verdades que se pueden ver,

sin un lamento, como un todo a cien,

sueña pensando que no subirá,

piensa soñando cuando volverá.

De piel morena y nombre Caterine,

casi en los veinte y le parecen cien,

entre el aroma del viejo almacén

y esa luz verde que no deja ver.

Cuenta una caricia muy fría,

con un recuerda volver,

con distintos besos de almíbar.

Que salen de su boca,

mientras se vuelve loca,

temblando si la tocan, falsedad,

suspiros, sin control de calidad.

Provoca, rebota ante su boca,

cambia caricias por su majestad,

su móvil por un nuevo despertarse loca.